INGLATERRA
La rosa promiscua.
Inglaterra sin sus WAG’s en la actualidad, es como hablar del fútbol sin Inglaterra. El avión de Inglaterra no sólo lleva jugadores, entrenadores, masajistas, utileros, médicos… también se incluye a las esposas y novias de los jugadores como un elemento básico del equipo. Un talismán o una maldición dependiendo del cristal con que se mire.
La Inglaterra de este mundial tiene toda la apariencia de ser la estirpe más promiscua. Su nuevo director técnico, un católico y pudoroso traído de otro continente con fama de ser un general de división y amante de la disciplina, tendrá mucho trabajo si es que pretende sacar el mejor partido a esta generación. El equipo de la rosa tiene en Fabio Capello, una extraña combinación de padre y maestro del que se espera que sepa cuándo animar y dar cariño a su equipo pero sobre todo cuándo hacer valer el orden y darles castigo.
Las porristas dan más dolor de cabeza que apoyo a Capello. Es sabido que hace cuatro años las esposas y novias de los futbolistas acapararon la atención que le correspondía al equipo. Sus días se dividían entre las compras y juergas nocturnas, además de sus constantes visitas a la concentración. Capello ha reconocido que no quiere que esto suceda de nuevo y su campaña para limitar la participación de las mujeres en la concentración de la selección parece tener éxito. La líder “Posh” ha quedado fuera por la lesión de su marido y se rumora en Inglaterra que a la fecha Rooney y Gerard han anunciado que no viajaran acompañados.
Sus ahora jugadores combinan el talento deportivo con insubordinación y constantes portadas en la prensa rosa, como el caso del ludópata bebedor de Manchester. Si algo tiene Wayne Rooney es pinta de hooligan disfrazado de jugador inglés. Tiene la fuerza de un bulldog y la misma determinación con la que un inglés se empina una pinta. Sus características físicas van más de acuerdo a estar sentado en una barra de algún pub londinense que de marcar el mayor número de goles en Europa este año. Es la estrella del equipo, el más querido de la afición pero piensa constantemente que su talento goleador va de la mano con la suerte en la ruleta rusa o el black jack.
Otros problemas han empezado en casa. En una nota que recorrió todo el mundo, el aficionado descubrió por medio de la prensa sensacionalista el triángulo amoroso entre John Terry, Vanessa Perroncel y el ex compañero de Terry en el Chelsea, Wayne Bridge. Un evento sin comparación en un equipo inglés ha desatado confusión entre el público por tener que preferir entre, el ahora ex capitán de la selección, Terry y el sustituto natural de Ashley Cole.
Hasta ahora los jugadores han desobedecido una y otra vez las normas que la sociedad y su nuevo entrenador han impuesto al comportamiento extra cancha. Su desmesurada vanidad, por todos conocida, les ha persuadido de que podían, hasta hace poco, hacerlo impunemente.
Capello tomó el mando del barco pensando que su mayor trabajo sería el diseñar el esquema de juego capaz de llevar a Inglaterra a levantar la copa del mundo sin pensar que sus mayores retos los tendría dentro del vestuario y en la vida diaria de sus jugadores.
Los ingleses llevan siglos intentando descubrir nuevos modos de ganar una copa del mundo que no sea con un gol inventado por el árbitro en un mundial disputado en su territorio. Todas han fracasado porque no lograron comprender el estilo de vida de los jugadores. Lo que ocurre en el equipo de Capello, es el exponente de que el inglés es un animal orientado a los excesos, que se mueve en él como un pez en el agua. Para Fabio, la certidumbre de su trabajo ya no es más el entusiasta compañero de cama de un entrenador acostumbrado a ganar. Capello ha advertido en ello y su nueva estrategia implica ser un excelente entrenador al mismo tiempo que un padre y un director de una rosa promiscua.
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ARGELIA
La legión kabil.
Argelia es uno de los nuevos invitados al fútbol de máxima exigencia. No es que sea su primera vez, es que su última participación se remonta a 1986, cuando los mundiales no eran un reality show y cuando las sedes se repartían únicamente entre Europa y América. Los argelinos esperan con ansias un mundial que en la teoría les favorece por cómo se conforma su grupo. Sus últimas actuaciones en la víspera de Sudáfrica tanto en eliminatorias como en la Copa Africana hace pensar a muchos que Argelia podría dar de qué hablar este año.
Para muchos el estar en una copa del mundo es un triunfo per se. En una organización como la FIFA, que acepta dieciséis países que la misma Organización de las Naciones Unidas, es de esperar que acceder a una de las treinta y dos plazas para la justa final es un mérito que sólo pocos pueden disfrutar y que requiere de suerte, sacrificio y oficio. Para Argelia su calificación tiene un sabor especial, después de veintiséis años están de nuevo en la élite y a costa de su mayor rival histórico, los faraones egipcios.
La guerra del fútbol es un término que no se ocupaba desde que Ryszard Kapuscinski nos regalara su gran ensayo sobre los disturbios en los partidos clasificatorios de Centroamérica entre el Salvador y Honduras. La nueva guerra ha cambiado de continente en el siglo XXI al Magreb, donde por meses, argelinos y egipcios protagonizaron una lucha fraterna pero nada idílica que culminó con un partido de desempate efectuado en territorio neutral a razón de los disturbios perpetrados por aficionados locales y visitantes en los dos partidos anteriores.
Huelga decir que la reacción de la cancillería egipcia es muestra fehaciente de la trascendencia cultural y política de un encuentro clasificatorio entre estas dos naciones. Los egipcios se sintieron agredidos en la cancha y fuera de ella. Las protestas surcaron el campo hasta llegar a las oficinas de gobierno, donde los diferentes Ministros de Asuntos Exteriores protestaron y reclamaron supuestas agresiones salvajes sobre los aficionados de los dos equipos y sobre complejos industriales afincados en el ahora territorio hostil.
Hay versiones encontradas respecto a la responsabilidad de cada país en los actos que acontecieron durante y después de los encuentros. Sin embargo, siempre habrá una máxima que la humanidad respetará hasta el final de sus días y se resume en que la historia es el veredicto de los afortunados sobre los desafortunados, de los que no estaban allí sobre los que sí estaban. Argelia está en el mundial y la historia que se encontrará hasta en la Wikipedia sobre su fútbol abarcará su tan importante y sonado triunfo sobre los faraones egipcios, dándoles el adjetivo de héroes. Sobre su eliminatoria y sus secuelas, todo quedará en mera leyenda urbana.
La guerra por la independencia y sus consecuencias conformaron a la generación que ahora busca la gloria mundialista de muchas maneras. Su calificación y su participación alcanzará una escala y alcances épicos, que vistos desde una perspectiva infantil, imprimirán en los ahora niños una mitología y ética patrióticas sencillas que no serán descartadas tan fácilmente.
Exiliados de los conflictos de independencia y civiles nos ofrecieron el talento kabil de Zidane, Benzema y hasta de Edith Piaf pero con otro pasaporte. Es tiempo de que Argelia escriba su propia historia con letras mayúsculas. El Mundial de Sudáfrica se presenta como un excelente inicio.
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ESLOVENIA
Guía de turistas.
Eslovenia, para todos aquellos que siempre la confunden y piensan que es frontera con Rusia, tiene su ubicación entre Italia, Austria y Croacia. No tiene nada que ver con Eslovaquia salvo que sus gentilicios son idénticos en los dos idiomas. Nunca formó parte de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y su mayor acercamiento con el régimen estalinista fue durante la Segunda Guerra Mundial y duro muy poco. Por el contrario, si tiene antecedentes comunistas por su suscripción a la República Federal Socialista Yugoslava creada por Josip Broz alias “Tito”.
Digo esto porque poco conocimiento se tiene de un país tan pequeño y que nunca ha figurado en el fútbol. Aunque no es sorpresa que los eslovenos estén en esta copa del mundo; quedaron segundos en su grupo y por poco califican por arriba de Eslovaquia. Ya en la segunda ronda demostraron que con pundonor y humildad se puede vencer a un equipo que se pronosticaba como mejor. Los rusos pecaron al imaginar que Eslovenia sería un rival fácil y malgastaron su ventaja local.
Son entre todos sus hermanos yugoslavos, los más inteligentes. Han demostrado ser una sociedad moderna en la que la que la democracia no es un sustantivo siempre en transición y donde se puede disfrutar de una vida tranquila y feliz. Su ingreso a la Unión Europea es sinónimo de lo antes dicho y desde hace dos años las barreras físicas en la frontera con sus similares occidentales han desaparecido. El monstruo nacionalista no tiene cabida en las mentes eslovenas aunque no por eso dejan de ser orgullosos con su cultura y sus raíces.
Su comida es variada; aunque tradicionalmente la ingesta de cerdo es elevada, también consumen mucha verdura con un sinfín de recetas para ensalada. Son aficionados a crear sus propias conservas, especialmente mermeladas o licores de diferentes frutas. Sus vinos blancos son de calidad mundial y es común que en épocas de vendimia los amigos se reúnan junto con la familia del dueño del viñedo para ayudar en tan especial fecha.
La solidaridad y la buena voluntad es su estampa que no sólo se refleja en la vida diaria sino también en su relación con otras ex repúblicas balcánicas. Su independencia tan sólo duró diez días y no tiene punto de comparación con las atroces batallas ocurridas en los demás países de la ex Yugoslavia. Son en su mayoría participantes de la fe católica aunque no son muy practicantes. Su capital es Ljubliana pero se pronuncia Liubliana. Entre sus atractivos turísticos se encuentra el centro histórico de la capital, el lago de Bled o el castillo de Celje.
¿Y su fútbol? Bueno, no se puede decir mucho de su fútbol. Los eslovenos no heredaron el talento de sus hermanos serbios o croatas. Desde su independencia, Sudáfrica será su segunda aparición en el escenario mundial. Tienen pocos jugadores en el extranjero y sus equipos locales no tienen la fuerza suficiente para despertar la pasión de una afición que prefiere los deportes al interior como el basquetbol o el hockey.
Es más fácil conseguir una playera de algún grupo de rock británico que una playera de un equipo de primera división. No es broma. Simplemente no las venden porque no hay mercado que las compre. Es en serio, Eslovenia está en un mundial porque sus contrincantes andaban a la baja, porque ahora hay 32 equipos mundialistas y porque en un gran partido lograron vencer a Rusia.
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ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA
El sueño americano.
Los norteamericanos u estadounidenses, como los prefiera llamar, son queridos u odiados en nuestro país dependiendo al rubro. Nos encantan sus series de televisión, sus películas, su música. Somos fans de cruzar el río Bravo con tal de comprar productos a mejor precio y en cantidades industriales. Nos sentimos parte de esa vulgaridad americana. De las secuelas menos amables de nuestro entusiasmo por copiar patrones de su democracia y capitalismo.
Pero también los odiamos a diario. Odiamos que nos pidan visa para pasar la frontera. No entendemos porque seguimos sin conseguir condiciones de vida adecuadas para todos los migrantes que cruzan en busca del sueño americano. Nos disgusta que no cumplan lo ratificado en el Tratado de Libre Comercio. Detestamos que sean mejores que nosotros en casi todo. Pero lo que más odiamos en este mundo es ya no seamos mejores que ellos en fútbol y que siempre tengamos que recordar que la mejor oportunidad que hemos tenido para avanzar a cuartos de final nos la hayan arrebatado los hijos de Tío Sam.
Estados Unidos fiel a su costumbre ha seguido una línea vertical en cuanto a su fútbol se refiere. No hace mucho nos burlábamos constantemente de su falta de técnica con el balón; de su nula capacidad para llegar a nuestra portería, de siempre ganarles por goleada. Cuatro mundiales después, nos aterra pensar en ir a disputar un juego en su campo, sus jugadores nos increpan y nos han arrebatado la corona de gigantes de la Concachafs.
No era de extrañar que los estadounidenses comenzaran a dedicarse de lleno a mejorar en su fútbol después de ser los anfitriones en 1994. Lo hacían, sencillamente, porque el fútbol como espectáculo, como producto del capitalismo con millones de dólares danzando entre mundial y mundial, estaba en el menú de los tiempos. Un abanico de posibilidades excitantes, con gran colorido y notoriedad mundial que se les había negado hasta ese momento. La fiesta mundial a la que nunca eran invitados y en la que cuando lo eran se sentían extraños.
Su única pregunta no era cuánto tiempo les llevaría estar a la altura de las potencias sino por qué generaciones anteriores habían sido tan poco emprendedoras y se consolaban con ser unos participantes más sin posibilidad alguna de ganar. Como todas las tribus futboleras, los gringos tienen en común el haber conocido el hambre por la copa del mundo y entienden que cada uno tiene el caviar que puede y ellos buscan tener el mejor caviar del mundo.
Paso a paso se consolidan nuevas generaciones que prometen conquistar algún día lo más alto, aquello que todo mundo predijo se les negaría por naturaleza misma. El Apocalipsis llegará cuando lo hagan o al menos eso pensarán muchos compatriotas quienes entienden que sería una desgracia si los estadounidenses logran conquistar una copa antes que nosotros. Este mundial será un buen cuadrilátero para medir fuerzas con nuestras respectivas legiones europeas en acción.
Ahora los Estados Unidos intentan crear como sea ese vínculo personal con el fútbol, inventándose una historia de amor en el último minuto. Sienten tal odio hacia la insignificancia, hacia el ser desairados de un evento que cumple todas las expectativas de fama y honor que ellos tanto anhelan, que son capaces de todo mientras puedan dar sentido a algo que para todo el mundo nunca lo tendrá.






USA! USA! USA!